Antes que nada, tengo que pedir disculpas por no poder compartir fotos con ustedes como todos lo hicieron porque no son un recurso que tenga disponible en estos momentos.martes, 5 de julio de 2011
Que los cumplas feliz!
Antes que nada, tengo que pedir disculpas por no poder compartir fotos con ustedes como todos lo hicieron porque no son un recurso que tenga disponible en estos momentos.Vacacionesss!!!
Quiero gritar este título! Vacaciones ya!
Mis vacaciones siempre fueron al mismo lugar de destino Malanzán, Villa Unión, una que otra vez a mi Córdoba querida pero no sé por qué no tengo recuerdos de esas vacaciones. El viaje a Malanzán duraba aproximadamente una hora y cuarenta minutos y viajábamos toda la familia, mientras que a Villa Unión cuatro horas en el Zonda Bus pero viajaba con mi otra familia: Pily que en otra ocasión ya he mencionado, sus hermanas y Malú nuestra mascota.
Las vacaciones de verano el primer mes eran en Malanzán eran las más divertidas, porque cunado éramos chicos podíamos ir a la colonia de vacaciones donde aprendíamos natación, a jugar al vóley y al hándbol. Todos los sábados eran las excursiones a los cerros y lomas del camping “el descanso”, donde uno que otro golpe siempre me daba. Nos teníamos que levantar a la mañana temprano y una combi enorme nos pasaba a buscar y nos dirigíamos con malla, pelota de vóley en la mano, gorra, agua y merienda y disfrutar de un día en amigos. Todos los niños del pueblo estaban en el camping y los padres disfrutaban aún más sus vacaciones.
Cuando la colonia no se hacía, sufría mi abuela, todos los nietos jugábamos en el patio de su casa, armando casitas con lo que encontrábamos y sacándole todo lo que tenía a dentro de los depósitos que aún siguen con vida. Una que otra vez los cerró con llave, pero a la misma siempre la dejaba en el mismo lugar y era facilísima encontrarla. Dejamos de jugar en el patio porque había logrado engañarnos como perritos con comida para que estemos dentro de la casa, con la ilusión que algún día durmiéramos la siesta pero creo que fue peor. Dejamos la puerta de calle semiabierta para no hacer ruido cuando los grandes dormían, y despacito, despacito nos escapábamos a jugar al rio, a la loma a la plaza. Y tratábamos de volver a horario para cuando todos se levanten.
Ya de más grandes no pintaba ir al rio o la loma a jugar, optamos por subir al cerro de forma de elefante, salir a las noches a la plaza a tomar una coca, hasta que tuvimos edad para entrar a los boliches, bailes que se hacían a la noche en el playón. Durante estas tantas vacaciones conocí a un chico que actualmente acompaña mis días, con quien también pase momentos inolvidables. (Primer baile juntos, presentárselos a mis papás, pasar horas y horas conversando, cantando y riendo junto con mis primos).
Ya el segundo mes de vacaciones, con Paula mi hermana menor íbamos a Villa Unión, era un delito no bajarnos en la Torre de comprábamos sándwich de pan casero, queso y jamón crudo o cocido para acompañar el trayecto. Parábamos e Villa Unión pero solo íbamos a dormir porque pasábamos todo el tiempo en Los Palacios, hasta que conseguimos casa en ese pueblito. Lo que más recuerdo fue que durante ese mes, practicábamos para salir en la comparsa Salomé y nos pasábamos las tardes haciendo los trajes.
Las vacaciones de invierno en ambos lugares eran las mismas. Hace mucho frio en ambos lugares así que pasábamos las tardes comiendo cosas ricas, al lado de la chimenea donde nunca podré olvidarme de la leche con maicena, los choclos asados, y las cartas…
Las vacaciones en el ámbito laboral son de mucha importancia, luego de una exhausta jornada de trabajo es necesario que el trabajador tenga su momento de distracción, para descansar y reponerse. Los sindicatos de los diferentes ámbitos laborales ofrecen sus servicios de vacaciones para sus afiliados para poder cumplir así con uno de sus objetivos principales: brindar el bienestar de sus miembros, es decir asegurar condiciones dignas de seguridad, vacaciones, derechos laborales en general.
Uno ejemplo de los servicios de vacaciones, son los servicios de hotelería que ofrece la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y sus derivados, en el hotel “Monaco” de la Ciudad de Villa Carlos Paz. La estadía consiste en cinco días gratuitos y el resto de los días tienen un descuento del 45%, incluyendo el desayuno. Cabe destacar que es para la familia del afiliado.
miércoles, 29 de junio de 2011
¿Maá me comprás una mielcita?

Me acuerdo de sus colores: habían rojas, azules, verdes, amarillas, y un color muy raro, era casi blanco y, aunque todas tenían el mismo sabor, para mí, estas últimas eran las más deliciosas.
Eran mis golosinas favoritas. Cada tarde o tarde de por medio después de la siesta era costumbre ir con mi mami Pily, la chica que me crío desde que era bebé, al quiosco de la esquina a comprar mielcitas que antes valían como si compraras caramelos. Tenía una alcancía de color amarillo que llevaba en una carterita, llena de monedas con las cuales compraba este apetitivo. Eran tiras largas, largas de nunca acabar, no sé si por ser chica todo me resultaba grande, o porque realmente si lo eran.
Estaban todas juntitas y separarlas era un desafío: buscar una tijera y cortarlas con mucho cuidado porque si cortabas mal, lamentablemente cortabas otra de la gran fila. Una vez separadas, tenías que hacer el agujerito justo, perfecto con los dientes para así poder comenzar a comerlas. Por supuesto que las manos y los cachetes quedaban todos melosos, pegotes y la ropa que traía puesta, nunca se salvaba.
A estas golosinas va acompañada la merienda que llevaba al jardín de 4 años. El jardín quedaba a cinco cuadras de mi casa. Amaba mi pintor azul, también a mi compañerito y amigo Juan Manuel, que era una de las mayores razones por las que quería ir al jardín, pero a pesar del amor no pude adaptarme. Volviendo a la merienda y dejando los amores perdidos atrás, me la compraban el día anterior y siempre consistía en un jugo ADES de manzana y un paquete de galletas duquesa, que pasados trece años, aún sigo llevándola al colegio pero me pregunto por qué cada vez las hacen más pequeñas.
Ya en jardín de cinco, una etapa fea de mi niñez porque me cambiaron al jardín de las monjas y las niñas eran demasiado malas. En fin, de esta etapa recuerdo muy pero muy bien, que a la salida, como nuestros padres nos iban a buscar tarde a mi hermana y a mí (algunas veces se olvidaban) era lo más del mundo juntar monedas entre todas, (las amigas de mi hermana) y comprar conos de papas fritas para acompañar la dulce espera. El lugar donde las comprábamos aún existe y una que otra vez nos regalaban un cono extra. Los malos ratos en el jardín, se compensaban con unas calentitas papas fritas.
Pasada esta etapa de transición, llegando casi a tercer grado, el mejor año de la primaria sin lugar a dudas, el alimento, comestible por el cual luchábamos o como lo quieran llamar, eran las pipas! Siiiiiiii las semillas de girasol saladas, las de las bolsitas rojas, que muchas veces nos llegamos a tragar, por lo menos yo, con cáscara y todo.
A esas las comprábamos en el quiosco de la escuela, que era y lo sigue siendo de color rojo. Apenas tocaba el timbre para ir al recreo, teníamos que apresurarnos para comprarlas porque comer pipas era la nueva moda y sensación, y como eran hasta agotar stock, la compra tenía que ser rápida y audáz. Pero tras las cáscara, llegaron las prohibiciones. Como muchos chicos no tiraban las mismas donde debían ir, y las arrojaban al suelo o a otros compañeros e incluso hasta las mismas seños, la directora prohibió comer pipas. Fue una gran tristeza y rebelión también porque en el quiosco de la escuela dejaron de venderlas, empezaron a traer las de bolsitas azules, sin cáscara, pero ya no era lo mismo, no tenía gracia comerlas. Pero en el quiosco del jardincito que la ventana del mismo daba al alambrado de uno de los patios del colegio, las vendían y era una hazaña comprarlas a escondidas de las autoridades y tener los bolsillos del guardapolvo llenos de las cáscaras de pipas.
A poner la mesaaa!!!!!!
Es la gran frase que ha quedado en mi memoria dicha por mi quería abuela Maru, de quien tengo los más graciosos y divertidos recuerdos. Día del padre, día de la madre, cumpleaños de mis abuelos, Navidades, Pascuas, cada reunión familiar es acompañada por un rico, y calentito asado.
Cuando mis padres estaban juntos, era costumbre viajar los fines de semana a Malanzán, una localidad del interior de la provincia, donde mis papás se criaron y vivieron su juventud. Llegado el domingo señores, mi abuelo temprano por la mañana junto con mi papá iba a comprar la carne, la leña, el pan y demás cosas para hacer la ensalada y el famoso asado. No tardaban mucho porque el pueblo es muy chico y todo quedaba, en ese momento a la vuelta de la plaza principal.
Nunca podré olvidarme de las mesas tan largas, de buscar las sillas en lo del vecino porque para todos no alcanzaban, en lo de mi tío hermano de mi mamá, de saber el escondite de la caja azul (que aún existe) de cubiertos de cuatro décadas de edad, que mi abuela conserva como un tesoro apreciado, el viejo paraíso que en sus mejores años nos brindó su sombra para poder hacer el asado, y es imposible no mencionar cuando la carne ya estaba lista, antes de llevarla a la mesa, mi abuelo cortaba un poco de la parrilla y quemándonos la lengua, con mis primos, disfrutábamos de esa carne tan sabrosa. Por la razón anterior, todas las mujeres de la casa querían hacer ellas el asado y dejar de hacer la ensalada, pero han pasado ocho años y los roles aún no cambian. Lo que las mujeres quieren con todo el corazón es disfrutar del calor de las brasas, conversar disfrutando de un buen vinito riojano, escuchar una buena música folclórica (los cantores del alba, Jorge Rojas), y servir el asado cuando las ensaladas estén listas. No sentir la tortura de la voz de los hombres al terminar de asar “el asado ya está…les falta mucho para las ensaladas?...”
Los asados traen a mi persona recuerdos malos y buenos; buenos porque mi familia es muy numerosa y no les puedo explicar la sensación tan linda y emocionante que se siente al ver la mesa tan larga y que todos tengamos un lugar y seamos bien recibidos aunque hace como dos años que hay un lugar vació y yo en cada ocasión, me siento al lado de él. Pero lo malo es que los mejores lo hacían y los hace mi papá, pero al estar separados no puedo compartir esta comida con él, tal vez porque he dejado que el rencor y las falsas promesas tomen una posición más importante y no me dejan ver lo que realmente quiero. Tampoco puede ir a la casa de mis abuelos y ocupar un lugar ese lugar vacío que las circunstancias usurparon.
El asado es una práctica cultural argentina que tiene sus orígenes en la conformación el Estado- Nación, es símbolo de amistad, de celebración, de compartir con el otro y disfrutar un buen momento. El sabor incondicional que tiene la carne cocinada en la parrilla es un sabor de encuentro de relato de anécdotas, de enseñanzas de mi abuelo, para todo tema tiene una anécdota.
martes, 9 de noviembre de 2010
"Cierre del telón"
Es difícil empezar este escrito para finalizar una etapa, casi un año y dar el cierre de este blog, un pedacito de mí. Todos los meses una consigna nueva a cumplir, palabras más que formar, ideas más que compartir. Son esos los momentos que se tornaron algo complicados: el familiarizarse con este espacio, hacernos entender y que nos entiendan, que la inspiración nos visite y nos regale un momento de luz para no agobiarnos y así poder dejar surgir las palabras, el tener internet, el no olvidarnos de subir el post, las plantillas, las imágenes, los seguidores, comentarios, el blog en si.
El iniciar sección, nueva entrada, el tipiar, idea, publicar. Esto creo que fue uno de los obstáculos más lindos en sobre llevar. Así uno aprende a expresar libremente su opinión, análisis de lo que es nuestra cultura, el arte y nuestros gustos que acompañaron este año, aquellas cosas que estamos dispuestos a cambiar, a crecer, y seguir formando nuestra personalidad….Que palabra, ¿no? En cada uno de nuestros trabajos es increíble como la personalidad de cada uno reina el espacio, acompaña las letras, da el toque final.
Las actividades que se llevan el broche de oro son: “La canción que me partió la cabeza”; “Las puertas hacia otra realidad: los libros”; El “SER” argentino, “Las vanguardias del siglo XX”, creo que los temas a tratar son los que más llamaron mi atención y me sentí más cómoda al realizarlo.
Es una experiencia muy agradable trabajar con la red de redes. Más agradable es la libertad que se siente, sentarse al monitor, ir enlazando pensamientos, sentimientos emociones, un enjugue de sensaciones y al finalizar el escrito, la gratitud de haber plasmado el mundo virtual nuestra posición.
Así de dinámico, espontáneo, lleno de problemáticas quiero que sea el año que viene. Por que eso es lo que hace que sea interesante, saber cual es el obstáculo y llegar a atravesarlo. Todavía quedan muchos temas de los que hablar y miles de historias que contar (rima jaja). Somos muy capaces y hay mucho para dar, pero los ingredientes esenciales para cumplir con los objetivos del año próximo son la voluntad, la buena onda, y la virtud de disfrutar una lectura sobre temas de los que hoy marcan, marcaron nuestra identidad cultural.
jueves, 14 de octubre de 2010
"Caballo, pipa y flor roja"
“No creo que el arte haya llegado a ningún callejón sin salida. El hombre siempre irá abriendo nuevas puertas; lo importante es saber a dónde conducen esas puertas. Y luego tener fuerza para emprender el camino que se vez desde ellas”. Joan Miró
De estas fantásticas y diferentes formas de expresar la realidad latente de esa época, decido tomar el movimiento Surrealista. Cabe recordar que este mismo está relacionado con la psiquis humana, a expresar tal cual es el funcionamiento del pensamiento cuyo principal objetivo es demostrar la autonomía de la imaginación y la posibilidad de expresar el subconsciente. Motivo por el cual sus representantes lo toman como una filosofía de vida que debía aplicarse a los colectivos humanos. La magnifica forma de interpretar los sueños de los autores de estas vanguardias se ve, no tan solo reflejada en la pintura, sino también en el cine surrealista (el perro andaluz de Salvador Dalí), y en la literatura (André Breton).
Las formas de presentar la nueva realidad, esa realidad que subyace de los sueños a través de diversas técnicas como el naturalismo, lo abstracto, la simbología, elementos de otros movimientos como el frotagge o el montage, y el fluir constante de la imaginación causan al espectador múltiples sensaciones: desde miedo, incomprensión, alegría, obsesión, odio, furia, terror, conmoción, impresión. Cuando un sueño nos ha desvelado o nos ha transmitido señales o nos ha llenado de emociones. Además es difícil recordar lo que soñamos y más hacer una representación gráfica de los mensajes delirantes, alucinados de nuestro subconsciente.
Muchas veces nuestra mente guarda, en los rincones más remotos, imágenes, momentos que tal vez debamos olvidar, recordar o tan solo liberar eso que nos marcó o nos atormenta. Imágenes indescifrables para terceros, personas que ya no están, lugares inexistentes; grades misterios acompañados de telas de arañas que aún nos queda por descubrir.
Realmente es un movimiento que me sorprende la capacidad para la interpretación de lo inexplicable ese paso entre la vigilia y el sueño es deslumbrante y me atrevo a decir que es como la ruptura de la barrera del subconsciente. Sus obras son un gran misterio para mi mente pero aun así son imágenes bastantes lejanas a la realidad latinoamericana.
Entre sus tantos autores destaco las obras de Joan Miró (1893-1983), quien perteneció a la vertiente de automatismo psíquico. La mayoría de sus cuadros como, En Carnaval de Arlequín (1925), Cabeza de campesino catalán (1924-1925) y tantos otros, se aprovecha de los nuevos territorios de fantasía y sueño ganados por el surrealismo para la práctica artística y para aquilatar imágenes simbólicas que sirvan a ese interés por las cualidades míticas de la tierra; el gusto surrealista por motivos sexuales y escatológicos se carga siempre en Miró del sentido de lo telúrico que acompaña toda su obra, depurando y simplificando sus signos.
"Para mí un objeto es algo que vive. Estos cigarrillos o fósforos de esta caja contienen un secreto de la vida mucho más intenso que la de ciertos seres humanos."